¡Qué desgracia!, pensaba yo… Perder títeres que eran parte de las escenas y según mi apego, aportaban algo en mi vida; en realidad se necesitan. Ellos van y vienen, tratando de luchar entre tantos titiriteros, y éstos a veces ni se percatan de serlo. Creen que son indispensables, los inigualables títeres; creen que me cortan el caminar… ellos “ignoran” lo que no logran, pero no entienden que percibirlo los convierte en una debilidad más que los hace ser primeros en salir en escena. Pero cuidado, no hay que dejarse engañar: hay unos cuantos que son conocedores y sobretodo en la oratoria; si te acercas bien solo mira cómo se mueven. ¡Bienvenidos sean todos! Es el show más visto en todo el mundo y no importan las veces visto, siempre habrá algo nuevo que puedas traducir a tu beneficio. Títeres de la vida, de tú vida, que no te aportan material, mas que solo aprender a dirigirlos como fichas de ajedrez y luego distinguir. De ellos digieres lo que sea y sencillame...