Conocida por todos los que hemos tenido la gracia de conocer. Maestra en bailar sin tener el arco perfecto para disfrutar el baile con todas las de la ley; "sabia" en disfrazar las huellas que sin menor delicadeza goza dejar detrás de ella. Insegura que trata de reafirmar su belleza en el juego de tratar de dar un giro; tan falsa en su danza que cualquier experta en baile solo sonríe al mirar su intento. No es querer que tropiece con uno de nuestros pies arqueados, es hacerle creer que su baile es tan perfecto como el que cada día experimentamos. Hay muchos a los que solo saliva se le escapa cuando se mueve o peor aún, a su fiel amor quien decide estar con ésta bailarina tan exhibicionista pero tonta. No me refiero a una falta de inteligencia en la que no aprendió el cómo, sino, a bailar con los pies equivocados, en el escenario ajeno y con un público armado en dominio del espectáculo. Es algo tan poco interesante que trato de que mis pensamientos lo conviertan en algo llamat...